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¿Transgénicos?
Una Comparación de los Efectos de tres Variedades de Maíz GM en Mamíferos

En diciembre del año pasado, una institución dedicada a la difusión de proyectos de investigación científica, el International Journal of Biological Sciences, publicó un documento titulado "Una Comparación de los Efectos de Tres Variedades de Maíz GM en la Salud de Mamíferos". El artículo es de los pocos textos científicos independientes a empresas biotecnológicas realizados hasta el momento, y prueba los daños a la salud de los Organismos Genéticamente Modificados. El documento cobra importancia ante la presión de empresas dedicadas a la biotecnología y la Organización de las Naciones Unidas Para la Agricultura y la Alimentación, FAO, por promover el cultivo y consumo de transgénicos en países en desarrollo. El siguiente artículo es una síntesis del texto original escrito por Gilles-Eric Séralini y colaboradores.

Ante el debate mundial sobre la regulación de la seguridad para alimentar humanos y animales con maíces genéticamente modificados (GM) y acerca del proceso de aprobación para su consumo, los autores, Séralini y colaboradores, advierten que las pruebas han de apegarse a los lineamientos de la OECD. Se tienen que realizar experimentos científicos y tener acceso a pruebas toxicológicas realizadas de preferencia en mamíferos, durante el mayor tiempo posible, así como incluir análisis detallados de sangre y de órganos de los sistemas vitales. Lo anterior desafortunadamente ha sido un reto porque las pruebas reglamentarias las ha realizado la industria de manera confidencial antes de comercializar sus semillas, organismos GM, sus plaguicidas, medicamentos y sustancias químicas. Por tanto es más instructivo investigar los datos disponibles que permiten comparar los efectos en la salud de varios organismos GM.  

Este artículo reporta la revisión de las pruebas publicadas por monsanto y además los resultados obtenidos por los autores en la repetición de los estudios realizados por esa compañía en tres maíces transgénicos, con que alimentaron a ratas por 90 días.  

Los tres maíces GM de estas pruebas contienen residuos de nuevos plaguicidas que estarán presentes en alimentos de seres humanos y en el pienso suministrado a animales.

El maíz  NK 603 ha sido modificado para que las plantas toleren aplicaciones del herbicida de amplio espectro Roundup de monsanto, por tanto las semillas consumidas por las ratas contienen residuos de esa fórmula. Los otros dos maíces GM estudiados producen dos nuevos insecticidas diferentes, versiones modificadas de proteínas Bt derivadas de Bacillus thuringiensis, CryAb (MON 810) y Cry3Bb1 (MON 863). 

Por resultado los efectos potenciales a la salud obtenidos de los parámetros fisiológicos, son debidos a los efectos mutagénicos ya reconocidos, debido al proceso de transformación de modificación genética o debido a la presencia de los nuevos plaguicidas Bt mencionados dentro de estas plantas y de sus semillas. Los autores dedicaron dos páginas para anotar los problemas del análisis, las fallas en los materiales empleados y en el método utilizado por monsanto, así como en el diseño mismo del experimento. 

En el subtítulo 2.2 Colecta de Datos, fue por medio de una orden legal de la corte que los autores obtuvieron en junio de 2005 los datos de los estudios del maíz MON 863 que la compañía había entregado el 14 de marzo de 2001.  A solicitud de Greenpeace Dinamarca y de los abogados de Greenpeace Alemania, el Swedish Board of Agriculture publicó los datos de las pruebas de alimentación con NK 603 y los datos del MON 810, el 8 de noviembre de 2006.

Alrededor de 80 parámetros bioquímicos diferentes y de peso, incluyendo medidas crudas y relativas, fueron evaluados en suero y en orina después de 5 y 14 semanas de alimentación de ratas con los tres maíces.  Los autores clasificaron los parámetros por órgano – marcadores, por sitio de síntesis o de regulación. El cuerpo entero u algunos órganos fueron pesados al final del periodo experimental, las glándulas adrenales, cerebro, gónadas, corazón, riñones, hígado y el bazo. Además, otros parámetros medidos se relacionan con las funciones de la médula espinal (células de sangre), del páncreas (glucosa) y diferentes marcadores importantes por sexo. (De Vendômois, et al, 2009: 3).

Es muy importante leer en la página 4 los graves errores relativos a las estadísticas manifestadas por monsanto en relación a su diseño experimental. De manera textual los autores escriben:

     …En realidad en su reporte que contiene los datos crudos y análisis estadístico, Monsanto no aplicó, en ningún caso, sus métodos estadísticos elegidos y descritos… sólo para seleccionar resultados significativos, ellos solamente contrastaron los conjuntos de datos del grupo alimentado 33 % con maíces GM (de NK 603 y MON 810) con todos los grupos de referencia. (…) En consecuencia, con base en el poder estadístico claramente inadecuado utilizado por Monsanto para refutar efectos tóxicos (por ejemplo los enormes efectos incuestionables obtenidos en nuestro estudio), sabiendo también que billones de personas y animales pueden consumir estos alimentos antes de la realización de una apropiada evaluación de seguridad in vivo, nosotros aplicamos una metodología de análisis validada experimentalmente, cuyos elementos se describen a continuación (De Vendômois, et al, 2009: 4-5).

En cuanto a los métodos estadísticos empleados, en el punto 2.4 los autores escriben que ellos repitieron primero el mismo análisis estadístico realizado por Monsanto, para poder verificar las estadísticas descriptivas –tamaño de la muestra, media y desviación estándar-, y también el ANOVA (one way analysis of variance) por sexo, por variable y por cada uno de los tres alimentos GM.

      Escriben, “Analizamos después los efectos de las variedades GM de maíz en cada sexo y en cada dieta con base en comparaciones de los parámetros de los grupos de ratas alimentadas con maíz GM contra los grupos de control y subsecuentemente con los grupos de referencia que comieron maíz no-GM. Las diferencias estadísticas entre los grupos de referencia y control, fueron calculadas en orden de estudiar los efectos de las dietas normales distintas per se (debidas a diferencias en la composición en sales, azúcares, minerales, vitaminas, plaguicidas, etcétera), y las indicamos por contraste con el trabajo de monsanto”. 

Resultados

Encontraron diferencia significativa dependiente en la dosis consumida de maíz GM-11% o bien 33 %- y en el sexo, entre las ratas que se alimentaron con tres variedades distintas de maíces GM y sus respectivos grupos de control, que comieron la misma dosis de maíz no GM. 

Hallaron variaciones importantes tanto en la 5ª como en la 14ª semana en los contenidos de potasio, creatinina y cloruro en suero y orina, con una marcada diferencia por sexo, las ratas machos con mayores cambios que las hembras.

Hay claramente signos hallados de toxicidad en las ratas que comieron las tres variedades de maíz GM, sin embargo no hay pruebas de toxicidad, lo anterior debido a tres razones.  Las pruebas se realizaron una sola vez y sólo con una especie de mamíferos. Los experimentos deben ser repetidos, de preferencia en más de una especie animal. (De Vendômois, et al, 2009: 15). 

En segundo lugar, la extensión de las pruebas fue de tres meses, por tanto sólo se pudieron medir y observar efectos relativamente agudos o de mediano plazo, ninguno de los cuales similar a lo que pudiera derivar en un proceso de deterioro endocrino o carcinogénico en adultos.

Está  plenamente justificado realizar y ciertamente son necesarios, estudios de largo plazo como este de alimentación con maíces GM, hasta por dos años.  Este requisito se sostiene por el hecho de que por ejemplo el cáncer y las enfermedades de los sistemas nervioso e inmunológico e incluso desórdenes de tipo reproductivo, pueden ser aparentes sólo después de uno o dos años de intervención o tratamiento bajo investigación, pero no después de solo tres meses cuando apenas pueden ser observados los primeros signos de toxicidad. (Ídem)

En tercer lugar es bajo el poder estadístico de éstas pruebas, 30 %, debido al diseño experimental de monsanto (ver materiales y métodos págs 2 y 3 del estudio).  Es importante señalar, sin embargo, que estas pruebas son las únicas que se han conducido con base en las regulaciones que determinan si son tan seguras para comer las variedades GM de maíz como las variedades convencionales. Dado que estas variedades de maíz GM son consumidas potencialmente por billones de animales y personas en el mundo, es importante discutir si el diseño experimental, el análisis estadístico y las interpretaciones realizadas originalmente son o no suficientes y apropiadas.  

En conclusión, los perfiles resultantes patológicos y fisiológicos son únicos en cada tipo de maíz transgénico, lo que subraya la necesidad de una evaluación de seguridad como alimento caso por caso, tal como ha sido admitido por los reguladores. Sin embargo en las tres variedades GM de maíz que fueron la base de esta investigación se revelaron nuevos efectos colaterales, ligados a su consumo, que son dependientes de sexo y dosis. Los efectos se concentraron principalmente en el hígado y riñones, los dos principales órganos depuradores que desintoxican al cuerpo, con variaciones según el tipo de maíz transgénico que se trate.

Fueron notados además con frecuencia, efectos en las células de los tejidos de corazón, bazo, glándulas adrenales y sangre.  Dado que normalmente existen diferencias por sexo en el metabolismo del hígado y de los riñones, las altas perturbaciones y las estadísticas significativas observadas en las funciones de hígado y riñones entre los machos y las hembras, no pueden descartarse como biológicamente insignificativas, como algunos autores han propuesto. (De Vendômois, et al, 2009: 19).

Concluyen los autores por todo lo anterior, que sus datos sugieren fuertemente que las tres variedades de maíz GM,  NK 603, MON 863 y MON 810, inducen un estado de toxicidad hepatorenal. Puede ser debido a los nuevos plaguicidas presentes en en cada maíz GM específico, aunque no se pueden excluir los efectos metabólicos no intencionales debidos a las propiedades mutagénicas del proceso de transformación o modificación genética.  Las tres variedades GM contienen un residuo de plaguicida distinto asociado a su evento particular de modificación genética, esto es, de glifosato y AMPA en el caso del maíz NK 603 y residuos de las proteínas de Bacillus thuringiensis, Cry1Ab en el maíz MON 810 y de Cry3Bb1 en el maíz MON 863.

Si deseas leer el artículo científico completo (en inglés), puedes hacerlo aquí >>>

Ana Ruiz Díaz
Crédito fotografía: matutino!_(en Túnez!)
 
 
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